¿Qué necesitaréis?
· Rotuladores para pizarra blanca.
· Un plato o bandeja de porcelana o cristal.
· Agua.
Ahora, ¡qué empiece la magia!
1. Dibujamos con los rotuladores sobre la superficie, preferiblemente en un solo trazo.
2. Dejamos caer agua muy lentamente por una de sus esquinas y ¡los dibujos comienzan a animarse! Hay que hacerlo con paciencia, pero una vez conseguido, las figuras se pueden soplar, coger con una cuchara y devolverlas al agua de nuevo, con un papel...
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